El Concursante – III

¿Cuál es mi nombre?

Por si quieres refrescar la memoria, estos son los capítulos anteriores de la serie “El Concursante”: 

Mr. Palo, nuestro maniquí de pruebas, iba a dar el siguiente paso. Cuando tuvimos el primer prototipo listo y probamos como se sentía el videojuego, lo siguiente fue darle un lavado de cara para ver hacia donde encaminábamos el apartado artístico.

Este fue el primer cambio que sufrió después del prototipo inicial.

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Durante la siguiente semana probamos juguetear con los colores y añadimos algunos elementos nuevos.

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Y un mes después llegamos a esta versión.

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Como puedes ver, Mr. Palo se alimentó bien durante ese tiempo, pues ahora se ve más rellenito y parece un concursante.

Desde este momento, nuestro magnífico maniquí pasó a tener nombre propio.

Ferguson.

T O    B E    C O N T I N U E D . . .

El Concursante – II

¿En qué me voy a convertir?

Por si quieres refrescar la memoria, éste es el capítulo anterior de la serie “El Concursante”: El Concursante – I.

Teníamos claro que queríamos tirar adelante el proyecto del videojuego, y una vez la idea caló en nosotros, teníamos que convencer a nuestro CEO para que creyera en ella, por que en definitiva, solo queríamos hacerla realidad si podíamos dedicar nuestro tiempo laboral a desarrollarla.

El proceso que vino después, lo explica mi compañero Valentín en el post “Cómo empezó todo“, así que sin entrar en ese detalle, voy a lo que fue el primer prototipo OFICIAL del videojuego.

El monigote sin nombre ya tenía un mote –que no un nombre–. Mr. Palo.

He aquí ¡Mr. Palo! El monigote que podía moverse y disparar flechas a globos azules.

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Con este prototipo ya podíamos visualizar algunos aspectos que derivarían en importantes debates y discusiones, tanto técnicos como filosóficos. Como por ejemplo decidir el número de direcciones de las animaciones, ángulo de la perspectiva, sistema de combate

Mr. Palo iba a ser nuestro maniquí de pruebas, lo que aún no sabíamos es que iba a convertirse en EL MANIQUÍ, con nombre propio, personalidad… Es decir, el primer concursante.

T O    B E    C O N T I N U E D . . . 

 

Y a continuación una deuda pendiente…

La reliquia más sagrada

–Por último y porque sentía que al menos te debía una foto.–

En el capítulo anterior mencioné un prototipo no-oficial. Lo he recuperado para mostrarte lo que vieron nuestros ojos en aquel momento tan especial.

El monigote podía moverse, golpear con el palo, recolectar plantas y el mapa tenía algo de generación aleatoria. Todo, claro, en una versión muy simple. ¡Pero tenía vida!

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Y ahora sí, pongo fin al post con esta imagen tan épica e importante para nosotros, que marco el inicio de esta maravillosa y emocionante aventura.

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El Concursante – I

Who am I?

Teníamos las ideas pululando en nuestras cabezas. Necesitábamos materializar esas nubes flotantes para ver con los ojos lo que no podíamos ver con la mente.

Entonces David apareció un día, con una sonrisa pícara, mirándonos impaciente mientras Valentín y yo esperábamos expectantes en nuestro rincón preferido del Starbucks.

Abrió su portátil y pronunció las palabras mágicas:

— ¿ Queréis jugar ?

— ¿¡ Que !? ¿¡ Que !? ¿¡ Como !?

Seleccionó un fichero .exe y apretó el ENTER con fuerza.

Nuestro celebro sufrió un derrame. Varias de las nubles flotantes se canalizaron con la pantalla y se convirtieron en algo físico, real.

Teníamos ante nosotros los primeros bits del juego sin nombre que más tarde bautizaríamos como Sticks & Stones. Se trataba de un prototipo con la primera versión de cámara isométrica y un monigote sin nombre —El Concursante— que podía moverse por una pequeña explanada verde.

Estábamos emocionados, enamorados de nuestro videojuego, era solo el principio de una emocionante aventura.

T O    B E    C O N T I N U E D . . .